Son la fuente de todos los tejidos y juegan un papel fundamental en el desarrollo y la regeneración del organismo. Se obtienen de plantas y son incorporadas a los productos cosméticos para asegurar la longevidad de las células de la piel, dando como resultado un asombroso efecto anti-envejecimiento. Las células madre vigilan el funcionamiento correcto de la piel, por lo tanto la mantienen saludable para lucir un cutis hidratado, terso, elástico y sin arrugas.