La corteza del árbol posee un alto contenido en salicilatos. Se ha descubierto a través de investigaciones recientes que el salicilato activa al regulador metabólico AMPK, enzima que estimula la utilización de grasa y permite ajustar con precisión las necesidades y disponibilidad energéticas de las células y de los tejidos. Además disminuye la síntesis de los ácidos grasos, que provoca la lipogénesis (transformación de azúcares en grasas) en el tejido adiposo, y favorece la producción de energía que será redistribuida al nivel del adipocito.
En definitiva, la proteína AMPK es la herramienta principal para conseguir el equilibrio perfecto entre la lipogénesis y la lipólisis (quema de grasas).