El café tiene propiedades diuréticas y estimulante. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central, a nivel psíquico y también neuromuscular. Las sales potásicas le confieren un efecto diurético, reforzado por los ácidos clorogénicos, responsables de su actividad como colerético y expectorante. Aumenta la motilidad gástrica y el peristaltismo intestinal. El café, o más concretamente la cafeína ayuda a una más fácil rotura de las celdas de grasa, reactiva la circulación e incrementa los niveles de moléculas quemagrasas con un potente efecto lipolítico, convirtiéndose en uno de los mejores anticelulíticos naturales.